Cuál de los seis formatos usar, por qué el EAN-13 de un producto no se inventa y de qué tamaño imprimirlo para que el escáner lo lea.
Abrir Código de barras — Escribe el valor, elige el formato y descarga o imprime la etiqueta.
Es la única decisión que importa, y se resuelve con una pregunta: ¿el producto se va a cobrar en la caja de OTRA tienda?
Si no —es tu inventario, tu almacén, tus expedientes, tu propia caja—, usa Code 128. Acepta letras y números, no tiene que pedirse a nadie y lo lee cualquier escáner.
Si sí —va a un supermercado, a una farmacia, a una tienda que no es tuya—, necesitas EAN-13, y ahí hay un requisito que no es técnico: ese número se compra.
Un EAN-13 lleva dentro un prefijo de empresa que asigna GS1, el organismo que administra esos números en cada país. Sin ese prefijo puedes generar un código que se lee perfectamente y que, aun así, o no existe en el catálogo de la tienda o pertenece a otro producto de otro fabricante.
Así que: para vender en tiendas de terceros, el número se pide a GS1 de tu país y aquí sólo se imprime. Para todo lo demás, Code 128 y a otra cosa.
Si lo que quieres es la etiqueta completa —con el nombre del producto, el precio y el código—, el código se descarga como PNG y se coloca en Stickers y etiquetas, que además saca la línea de corte.
Y si lo que buscas es un código que lleve a un enlace, un menú o un WhatsApp, eso no es un código de barras: es un QR.
Para tu propio inventario, sí: usa Code 128 con el número que quieras. Para vender en tiendas de terceros, no: el EAN-13 lleva un prefijo de empresa que asigna GS1 y hay que solicitarlo.
El de barras guarda un número o un texto corto y se lee con un escáner de caja. El QR guarda mucho más —un enlace, una red Wi-Fi, un WhatsApp— y se lee con la cámara del teléfono.
Como referencia, no bajes de unos 2 cm de ancho. Cuanto más pequeño, más se juntan las barras finas al imprimir y más falla el escáner.
Todavía no. La herramienta imprime muchas copias del mismo código; para códigos distintos hay que generarlos uno por uno.